ARTIST

MARILÁ DARDOT

BELO HORIZONTE, BRASIL, 1973

ESCULTURA, INSTALACIÓN, OBJETO

DICIEMBRE, 2021

"Antes que ser artista, soy lectora"
Entrevista con Marilá Dardot

Texto: Regina De Con Cossío
Fotos: Fernanda Segura

La literatura, el lenguaje y la escritura son parte fundamental del trabajo de Marilá Dardot. Las propiedades que cada uno le ofrecen son la oportunidad ideal para transitar de lo escrito a lo visual y hacer de ambos una enunciación sobre las formas de ver el mundo. En esta conversación, Marilá comparte aspectos claves de su práctica y ahonda en las implicaciones éticas, formales y estéticas de trabajar con la palabra escrita y visual.

Regina de Con Cossío: Naciste en Brasil, pero has pasado algún tiempo en Portugal y, ahora, en México. ¿Crees que el territorio geográfico influye en tu quehacer artístico? ¿Cómo funciona ese proceso?

Marilá Dardot: El sentimiento de ser extranjera me acompaña desde muy pequeña. En Brasil, nací en Belo Horizonte, crecí en Olinda, regresé a Belo Horizonte, viví en Río de Janeiro y en São Paulo. En 2016 me mudé a Lisboa y desde el año pasado vivo en la Ciudad de México. Cada una de estas ciudades se presenta como un universo distinto que tuve que explorar: probar sus caminos, comprender el trazado de las calles, las sutilezas del lenguaje, tender puentes, redes de afecto, establecer intercambios. Tuve que empezar una y otra vez. Entonces creo que, más que el territorio en sí, vivir en un flujo de cambio es lo que influye en mi proceso. Sentir no pertenencia y fugacidad en tu piel plantea muchas preguntas existenciales que acaban apareciendo en el trabajo.

RCC: Tu exposición más reciente en El Eco, titulada Primera Plana, es una intervención directa en el espacio público: el anuncio de la exposición es una pieza en sí misma que dialoga con espectadores que podrían no ir a un museo. ¿Cómo concibes a los espectadores en este tipo de intervenciones? ¿Hay una investigación detrás de ellos, los distingues de aquellos que van al museo?

MD: En octubre de 2020, Inhotim me invitó a inaugurar el proyecto de 15 segundos, que consistía en intervenir diariamente en espacios publicitarios en la ciudad de Belo Horizonte durante un mes. Aquí en la Ciudad de México, Primera Plana fue presentada por el Museo Experimental el Eco durante mayo de 2021, con inserciones en pantallas publicitarias en las estaciones de metrobus. Dado que los museos permanecían cerrados debido a la pandemia, el proyecto parte inicialmente de una necesidad institucional de llegar a las personas que no pudieron visitar sus espacios.

A la hora de crear una obra específicamente para ocupar un espacio público, pienso en estrategias para que pueda ser percibida como algo que provoca extrañeza, pero a la vez logre ser leída por un espectador no formado en la sintaxis del arte contemporáneo, que lo haga reflexionar sin necesidad de saber que es una obra de arte. Así, al exhibirse directamente en las calles, llegando potencialmente a cualquiera que transite por la ciudad, la obra de arte en sí se expande, cada capa extra de realidad la modifica.

La inserción de una obra en este circuito también critica los propios medios de persuasión en los que se infiltra (hay aquí una referencia a la obra Inserción en circuitos ideológicos, que Cildo Meireles realizó entre 1970 y 1975, durante la dictadura en Brasil: una serie de obras que imprimieron frases consideradas subversivas en billetes y botellas de oca-Coca-Cola. Cildo sacó de circulación los artículos, se entrometió y los devolvió al mercado).

RCC: En ese mismo sentido, hay una intervención de lo político muy fuerte en este tipo de obras. ¿Qué función tiene lo político en tu proceso artístico?

MD: No diría que lo político tiene una función, sino que atraviesa cualquier proceso artístico. Como artista, creo que todo lo que produzco es político en alguna instancia, quizás en mis producciones más recientes esto aparece de una manera más explícita e intencional. Estoy en el mundo y me afecta lo que sucede, e incluso si una obra no parece política a primera vista, después de un tiempo ves el reflejo de un contexto político más amplio allí.

En tus últimas exploraciones artísticas hay un vínculo muy estrecho con el periodismo. El periodismo es un quehacer diario que, debido a las redes sociales y a la frecuencia actual de información, prácticamente no descansa. ¿Qué criterios usas para seleccionar la información del periodismo que te será útil para tus piezas artísticas?

MD: La escritura periodística apareció por primera vez en mi trabajo en 2015, cuando fui a hacer una residencia en Casa Wabi. Estaba lejos de mi biblioteca. Un gran muro de hormigón gris separaba la casa del mundo exterior. Había una demanda para hacer una bitácora. El primer día que me desperté, un mensaje de un grupo de amigas me alertó de algo que había sucedido en París, así que fui a ver las noticias. Todos estos elementos (la falta de mi biblioteca, el muro, la bitácora, la noticia) me llevaron a crear la pieza Diário. A partir de ahí, mis fuentes, en su mayoría literarias, se fueron ampliando y muchas obras se basan en textos periodísticos. Podría decir que los criterios para utilizarlos son el uso de diferentes vehículos impresos y el intento de aportar un pensamiento crítico a partir de un tema en particular, como investigar qué sujetos colectivos que actúan en una sociedad están legitimados por la prensa, en el caso de Primera Plana.

RCC: En este mismo sentido, ¿qué papel juega la ética y la moral en tu proceso artístico? Sabemos que el periodismo no siempre actúa éticamente (tergiversa la información y obedece a poderes económicos o políticos). ¿Cómo lidias con eso?

MD:

Enquanto os homens exercem
Seus podres poderes
Morrer e matar de fome
De raiva e de sede
São tantas vezes
Gestos naturais
Eu quero aproximar o meu cantar vagabundo
Daqueles que velam pela alegria do mundo
Indo e mais fundo
Tins e bens e tais
Caetano Veloso, Podres poderes

Entiendo y practico la ética a través de Spinoza, es decir, no como obediencia a una moral imperante, basada en valores ajenos al sujeto para que él pueda alcanzarlos, adaptando su realidad a aquellos, sino partiendo precisamente de la realidad humana en sus aspectos negativos, sin refutarlo –los afectos negativos– para transformarlos en afectos positivos, a través del deseo, el conocimiento y la libertad. Entonces, a menudo empiezo por lo que me afecta negativamente –los “poderes podridos” que canta Caetano, o sus traducciones en las noticias– para crear algo que afecte positivamente al otro, para ejercer su potencia y alegría.

RCC: Me llama mucho la atención que una buena parte de tu trabajo esté relacionado con los libros, en específico la literatura. Y, ahora, con el periodismo. ¿Qué similitudes encuentras entre el periodismo y la literatura y qué diferencias desde el aspecto artísticos?

MD: Antes de ser artista, soy lectora. Pensemos en el lenguaje como una gran paleta de colores con la que compongo mi obra: la literatura me ofrece muchos colores e infinitas combinaciones, entre ellos, es una escritura más libre y llena de sutilezas. El periodismo se acerca más a una paleta de blancos, negros y grises: hay menos posibilidades, las estructuras y los personajes son más limitados. Pero ninguno de ellos es neutral, en cualquier texto literario o periodístico se revela cierto punto de vista sobre el mundo. Mi trabajo es un intento de materializar posibilidades de otros puntos de vista a partir de todo lo que leo, sin distinguir la ficción de lo que se dice realidad.