ARTIST

HÉCTOR ZAMORA

MEXICO CITY, 1974

SCULPTURE, INSTALLATION

ARTISTIC REFERENCES

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OCTOBER 2021


El arte no es inocente. Una conversación con Héctor Zamora

BY REGINA DE CON COSSÍO

Photographs Fernanda Segura

A lo largo de su carrera, Héctor Zamora (Ciudad de México, 1974) ha trabajado con la escultura, la instalación e incluso el performance, aprovechando sus posibilidades formales para construir, intervenir, modificar o poner en tensión los espacios que estas mismas construyen o donde son expuestas. Si bien su obra aborda temas sociales y culturales, estos se hacen presente a través de las experiencias o reflexiones que denotan el encuentro con ellas. De esta manera, sus piezas no sólo son objetos con un sentido simbólico, sino irrupciones al pensamiento y el cuerpo que trastocan -de diferentes formas- lo cotidiano.

Regina De Con Cossío: Algunas de tus piezas entablan un estrecho diálogo entre el arte y la arquitectura. Estoy tentada a preguntar cuál es la diferencia, para ti, entre una y otra disciplina, pero ahora mismo creo que se trata de la temporalidad: una pieza de arte como las tuyas dura un tiempo y desaparece. En cambio, un edificio perdura. ¿Cuál es el impacto que intentas con tus piezas? ¿Lo puedes medir de alguna manera? Si una pieza es efímera, ¿cómo puedes explicar su resonancia?

Héctor Zamora: Creo que la clave esta en la experimentación y libertad. Busco un impacto total, provocar una reacción en todo el cuerpo tanto individual como social, sacudirlos y a partir de ahí todas las relaciones que se puedan general individual y colectivamente son lo que dan forma a la obra en sí. No busco medir. La resonancia es la propia obra y es atemporal

RDCC: En algunas entrevistas que diste sobre Lattice Detour, que presentaste en el MET, mencionas que uno de los propósitos es situar al espectador ante una obra que lo obligue a reflexionar sobre el espacio. Me cuesta trabajo pensar que esta provocación es inocente. Es decir, ¿hasta qué punto un artista puede encaminar las reflexiones de un espectador? ¿Cuál es la responsabilidad moral o ética del artista en sus obras?

HZ:En principio no veo diferencia desde el lado del creador, y también la temporalidad se “perrea” en ambos lados, probablemente la arquitectura efímera como pabellones, etc., sería en donde se encuentra más libertad para experimentar fuera de los parámetros de la funcionalidad y la legalidad de las reglas que regulan el espacio construidle y habitable.

Nada es inocente en una obra, todos los símbolos tienen una función dentro de esa provocación. Lo importante es que ese lenguaje simple es plural y puede tocar a un público muy amplio, ya cada quien lo descodifica de acuerdo a lo que esos símbolos le comunican. Esas reacciones son la obra, así como todas las espontaneidades que se generan.

Responsabilidad es un término muy complejo y abierto, y mucho más en el terreno de lo público. Para mí, es lograr tirarte de tu cotidianidad dándote un respiro o sacudida que te pueda llevar a volver a mirar el mundo a detalle y con eso experimentar la vida más plenamente, o cuando es necesario recordar temas que no debemos olvidar dentro de un contexto personal y colectivo. Lo demás son reglas sociales que tú sabes hasta qué punto las puedes flexibilizar para continuar con la libertar de experimentación. Estamos en tiempos muy complejos donde muchas cosas que se daban por sentadas ya no lo son, pero al mismo tiempo no podemos autocensurarnos buscando agradar a todas las posibles opiniones y formas de vida del mundo, pero hay que estar conscientes de todo.

RDCC: ¿Cuáles te parecen que sean los cambios más importantes que hayan ocurrido en el arte?

El desastre de la presión comercial es uno de los cambios más fuertes que ha tenido el arte, lo políticamente correcto y las presiones de temas llevados a la exageración hasta por lo comercial, como lo indígena, lo negro o los temas de género. Lo bueno es la pluralidad y la mayor apertura en cuanto al origen de los artistas que, por lo menos en países como México, [ser artista] ya no es mas un privilegio de las clases acomodadas, por lo menos como era cuando yo era estudiante.

RDCC: Entre otras intenciones, tus obras ponen en tela de juicio espacios políticos y sociales. En el contexto de la pandemia, ¿pasó algo con los espacios de los museos? ¿Por qué da la impresión de que los museos no cambiaron significativamente su devenir? Salvo la posibilidad de “visitar” algunas exposiciones de manera virtual, parece que lo más interesante del arte pasó en otros espacios…

Los museos son espacios controlados, todo y nada es posible. Son cubos blancos, paredes y espacio definidos. La interacción conlleva entrar en ellos, cruzar la puerta y eso implica que quien entra es porque quiere y/o puede pagar; tiene que haber una predisposición y eso cancela la posibilidad de lo plural. ¡Y son espacios públicos! La diferencia es que afuera no hay que cruzar esa frontera y las variables y condiciones de trabajo son infinitas

RDCC:Durante la pandemia estuvimos obligados a permanecer en casa. Los espacios públicos fueron despojados de sus actividades habituales. Con el regreso a las calles en México se ha dado un fenómeno muy interesante: por un lado, algunos movimientos sociopolíticos que tenían años de estarse gestando manifestaron sus intenciones de apropiarse de los espacios públicos (como el movimiento feminista en Ciudad de México). Actualmente hubo una polémica alrededor del monumento a Colón en Reforma. ¿Cuál es tu opinión respecto de los monumentos, la administración pública y el papel de los artistas? Muchas veces los artistas esperan procedimientos institucionales para intervenir los espacios públicos. ¿Por qué no hacerlo a lo Banksy, por ejemplo?

HZ:Mi trabajo siempre ha reflexionado y hasta en algunos momentos ha estado claramente opuesto al concepto de monumento. Para mí, Bansky hace monumentos al capitalismo

HZ: Son muchos nombres…

RDCC: Tengo mucha curiosidad en preguntarte acerca de los fenómenos derivados de las criptomonedas en el mundo del arte. Siendo un artista cuyos intereses parecen estar más cerca de lo físico y lo espacial, ¿qué piensas de estos fenómenos del mercado del arte y de la relación entre el espectador y el artista que se dan a partir de los NTF’s?

HZ: Creo en lo físico y es claro en mi obra. Tal vez es generacional y no voy a renunciar a ello.