Por Sybaris Collection

El cuerpo ha sido unos de los principales territorios de trabajo e interés a lo largo de la historia del arte. Sin embargo, ¿cómo podemos explorar y reflexionar en torno a este espacio humano en medio de un momento en el que los cuerpos no sólo están en constante redefinición, sino que atraviesan por múltiples fenómenos de vulnerabilidad?

La práctica de Fernando Polidura (Ciudad de México, 1989) está enfocada en desmantelar el cuerpo humano desde diversos emplazamientos marginales y vulnerables, ofreciendo así una visión más íntima y cruda que contraviene las convenciones y tradiciones de bellezas e ideales del ser humano contemporáneo, y que atañe a distintos ámbitos como la economía, la medicina, la fe y, por supuesto, el arte.

Asimismo, su propuesta tiene como propósito configurar un «cuerpo», es decir, un organismo independiente al artista mismo, al contexto donde se gesta y al espacio que habitará una vez concluida la obra, proporcionando así un estado de orden y equilibrio, aunque éste sea temporal, precario y vulnerable.

 

Polidura estudió arquitectura y por cerca de ocho años se desempeñó en el desarrollo de proyectos en diferentes despachos emergentes y consolidados, al tiempo que profundizaba en conceptos como estructura, materialidad y exposición de los procesos tanto en el dibujo como en la escultura. Ha participado en la Feria de arte intependiente FAIN (2020), el Abierto Mexicano de Diseño (2020), la exposición Otra casa (Casa Equis y Casa Lü), y la exposición Expo 54, curada y presentada en Frontera 115. Entre 2020 y 2021 realizó una residencia de producción en USSR, una iniciativa y estudio independdiente en la Ciudad de México.