Héctor Zamora (Ciudad de México, 1974) es uno de los artistas de México más importantes tanto de la escena del arte nacional como internacional. Su trabajo es conocido por la relación crítica, reflexiva y corporal que establece con los espacios que construye o interviene.

Héctor Zamora estudió diseño gráfico en su ciudad natal, una profesión que podría parecer distante a la producción artística en términos prácticos y de manufactura. El diseño resuelve, el arte tensa. Si bien en su proceso está presente la resolución de problemáticas formales o conceptuales que necesitan ser materliazadas, su trabajo no está enfocado en resolver las carencias, potencias o necesidades de un determinado problema o fenómeno, sino en acercarse a ellos desde la confrontación que producen sus obras. Es por eso que el espacio juega un papel clave: más allá de estar mediado por el contexto, Zamora hace visible las relaciones que en éste se producen y las aprovecha para producir relaciones de sentido entre la obra, el lugar y quién mira.

El material en la obra de Zamora es un aspecto clave y no simplemente un elemento de utilidad formal. Si se ha concebido que el arte contemporáneo atañe más al concepto que al material, en su trabajo se delata la importancia de la materialidad como una contenedora y una portadora de imaginarios culturales. No es fortuito el hecho de que el artista trabaje con barro o ladrillo y no con plástico o metal. En sus piezas también se pueden ver estos últimos materiales, sin embargo, son estos mismos los que complementan y, en cierto sentido, tranforman la forma en que observamos y nos relacionamos como una obra. Como él misimo lo dice en una entrevista con Sybaris, “las obras no son genuinas”. Cada elemento que las componen tienen una intención específica para trazar e incidir en su propia narrativa.

El espacio es otra de las nociones que se encuentran constantemente en el trabajo de Zamora. Es justamente el espacio el que se interviene, se trastoca, transforma etc., a fin de incidir en la perspectiva que se tiene de la experiencia cotidiana. El transitir de nuestros cuerpos y mentes en el día a día hace que pasen desapercibidos o demos por hecho cuestiones que nos aparecen como naturales, pero que están sintuadas en lugar determinado para intervenir nuestra relación y concepción de un lugar cotidiano. En este sentido, las obras de Zamora buscan incidir en esas percepciones y vivencias, al tiempo de hacer visibles las condiciones que un contexto presenta.